Camisetas “La casa para quien la habita”

 
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Desde Oficina de Vivienda de Madrid lanzamos el diseño de estas camisetas con una doble función: difundir el mensaje de “La casa para quien la habita” en la línea de defensa del derecho universal a la vivienda digna (para nosotras, #StopDesahucios son TODOS: alquiler, okupación e hipoteca) y como autofinanciación del colectivo. Si queréis una camiseta, es muy sencillo:
Fuera de Madrid. Basta con hacer clic sobre el botón de compra de más abajo. En “Instrucciones para el vendedor” se indica el modelo (chico/chica/chica tirantes), el color (blanco/negro) y la talla. Los gastos de envío nacionales son 2€. Para pedidos internacionales, escribidnos a ofiviviendamadrid@gmail.com.
comprarMadrid y alrededores. Enviadnos un mail a ofividiendamadrid@gmail.com indicando modelo (chico/chica/chica tirantes), el color (blanco/negro) y la talla. Os indicaremos un día para pasar a recogerlas, que serán los lunes por la tarde en el CSOA La Morada (C/ Casarrubuelos nº5 <M> Quevedo). El precio es 10€, que se pagan en el momento de recogerla.

 

Tallas (en cm):

Chica:

S M L XL XXL XXXL
Ancho 40 42 44 46 48 50
Largo 59 62 62 64 66 68

 

Chico:

XS S M L XL XXL XXXL
Ancho 48 51 53 56 58 61 66
Largo 68 70 72 74 76 78 82

 

Tirantes chica:

S M L XL XXL
Ancho 37 40 43 46 49
Largo 62 64 66 68 70
 

Comunicado #Las12DelPatibulo

20141013_094506Somos quienes ponen sus cuerpos para enfrentarse a la barbarie de los desahucios. Somos quienes se plantan delante de decenas de antidisturbios dispuestos a apalearnos para dejar otra vivienda vacía. Somos los desahuciados y las desahuciadas que se han armado de valor para convertir su vida en lucha. Somos los precarios y las precarias que se organizan para conquistar un futuro que nos roban.

Somos las golpeadas, detenidas, multadas, juzgadas y represaliadas.

Estamos aquí porque nos acusan de alterar SU orden público. Pero no venimos a este juicio como víctimas.

 Venimos con la cabeza bien  alta. Por enfrentarnos a un Ayuntamiento que emplea la fuerza pública para desahuciar violentamente a familias sin recursos. A un Ayuntamiento que pone una chapa en la puerta de las viviendas que nos pertenecen a todos, para malvenderlas a fondos buitres. A un Ayuntamiento que desmantela el parque de vivienda social para brindar grandes beneficios a los inversores internacionales.

Hoy no somos las únicas que se sentarán en el banquillo. Junto a nosotras declararán 32 antidisturbios acusados de lesiones. 32 representantes de unas fuerzas de seguridad de estado empleadas como matones a sueldo de los bancos, inmobiliarias y ayuntamientos corruptos. Aunque la impunidad les protege, aunque su condena sea extremadamente difícil, hoy conseguiremos sentarles ante un juez para responder ante los golpes propinados a quienes tratamos de defender el derecho a la vivienda. Nosotras comparecemos por tratar de evitar un desahucio, ellos por agredir y lesionar a personas desarmadas sentadas en el suelo. Diga lo que diga su justicia, tenemos claro quién tiene la razón.

 Aquí estamos y aquí volveremos. Porque a pesar de sus nuevas leyes represivas, de su criminalización y sus represalias, no dejaremos de luchar por lo que creemos justo. Cada juicio, cada multa, nos hace más fuertes.

¡Parar desahucios no es ilegal!

13O 9:30h Defender a #Las12delPatibulo es defender la vivienda pública

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Tras el brutal desahucio de Susana

Érase una vez una preciosa ciudad que vivía en la abundancia y feliz ilusión de “democracia”. Esa ciudad era Madrid y todos sus habitantes tenían todas sus necesidades cubiertas: alimentación, sanidad, educación y por supuesto vivienda. Y por si algo se torcía en el bienestar de sus habitantes, la Empresa Municipal de la vivienda y el Suelo (EMVS), junto al Instituto de la Vivienda de Madrid (IVIMA) serían los encargados de asegurar el derecho fundamental y universal a una vivienda digna.

 
Y colorín colorado… Este cuento, se acabó… O mejor dicho, nunca empezó. 
 
Tras la burbuja immobiliaria, la vivienda se ha convertido no solo en un lujo reservado para unos pocos, sino en la mercancía estrella para la especulación. Políticos y banqueros corruptos se han llenado los bolsillos y hoy llenan los banquillos de los juzgados y acaparan horas de televisión. Gracias a una lucha colectiva por la vivienda en cada barrio, desde cada ciudad del estado se ha visibilizado la gran estafa de los bancos, que a través de hipotecas basura condenan a unos “privilegiados” a malvivir en pisos de escasos metros permanentemente asfixiados por deudas  a las que nunca podrán hacer frente. El otro gran logro ha sido  desahuciar y  condenar a la exclusión social a aquellos que no consiguen hacer frente a los pagos.
 
Momento en que se hace una sentada para impedir que se llevaran a las compañeras a comisaria

Momento en que se hace una sentada para impedir que se llevaran a las compañeras a comisaria

Sin embargo, no solo los bancos desahucian. La EMVS, dice su página web ser, una sociedad anónima con capital 100% municipal” que “no sólo facilita el acceso a la vivienda a los sectores con mayores dificultades, sino que cumple con otras directrices de la política de vivienda, con un marcado carácter social.” Sin embargo, nada más lejos de la realidad. Este organismo público, pagado con dinero de todos, no solo no garantiza el derecho a una vivienda pública sino que hoy en día, en una situación de máxima emergencia social y habitacional, es el organismo que más desahucia en la comunidad, superando en número y violencia a los desahucios llevados a cabo por entidades bancarias. Y tras cada desahucio, tras arrojar a una familia a la calle condenándola a la exclusión social, una chapa metálica sella lo que antes fue un hogar lleno de vida y que durante años no volverá a ser más que un triste y vacío esqueleto de sueños hechos trizas. 

 
Las casas vacías de la EMVS y del IVIMA se van acumulando y no es un “efecto colateral” de la crisis actual como nos intentan vender a diario en los medios de desinformación. Es Toda esta estafa es parte de un plan minuciosamente diseñado para transformar las migajas de lo que algún día pudo parecer un servicio público de garantía de vivienda en lo único que importa en esta sociedad capitalista: dinero. En efecto, casualmente, el aumento de chapas metálicas, casas vacías y gente sin casas está ligado a la venta de la EMVS a fondos buitre.
La imposibilidad de conocer datos oficiales sobre el número de desahucios proveniente de viviendas de carácter social constituye solo un ejemplo más del intento de invisibilizar el pelotazo inmobiliario y la oportunidad de negocio que, para muchos, nace tras el desastre de dejar a familias en la calle. Sin embargo, ha sido la propia Ana Botella quien ha declarado que “frenar los desahucios de la EMVS y el IVIMA sería prevaricar, toda vez que los los desahucios los deciden los jueces“. Se olvidan a sabiendas, y una vez más, de la función social de la vivienda y del artículo 47 de la Constitución.
 
Compañeros pasaron retenidos largo tiempo y después injustamente detenidos

Compañeros pasaron retenidos largo tiempo y después injustamente detenidos

Susana, Ángel y sus dos hijos menores de edad son algunos de los rostros de la especulación de la EMVS. Okupaban una de tantas viviendas vacías propiedad de la EMVS y, tras vivir tres intentos de desahucio, fueron finalmente expulsados del que fue su hogar gracias al entregado trabajo de una UIP que en el camino, no satisfechos con echarles de su hogar, decidieron arrasar con aquellas solidarias que pusieron sus cuerpos para impedirlo deteniendo a 12 compañeras que el próximo 13 de Octubre se sentarán en el banquillo que deberían ocupar los responsables del expolio.

 
La lucha por una vivenda digna y para todas continuará y su represión no hará sino reforzarnos.
Porque no consentimos que haya gente sin casas y casas sin gente.
Porque no toleramos ni un desahucio más.
Porque exigimos que se movilice el parque de viviendas vacías para ser habitadas y cumplir con su función social.
 
¡Este 13 de Octubre todas a Plaza de Castilla con las #12delPatibulo!
(Todas las fotos son de esta noticia de periodismo digno)

Comunicado sobre la expulsión de Amaya Muñoz de Oficina de Vivienda

Desde la Asamblea de Oficina de Vivienda de Madrid queremos comunicar de manera pública la decisión de expulsar a Amaya Muñoz de nuestro colectivo y ponerlo en conocimiento de otros grupos, especialmente de los colectivos y asambleas de vivienda. Así mismo, comunicamos que no participaremos en ningún espacio donde ella colabore.

Dicha decisión, tomada de forma unánime, ha sido provocada porque esta persona se ha apropiado de los fondos de la caja de resistencia del CSOA La Morada, caja que se comprometió a custodiar bajo su responsabilidad individual con el CSOA y sin comunicarlo al colectivo.Este hecho, a todas luces imperdonable e injustificable, se ha visto agravado por la necesidad y urgencia de ese dinero por parte de La Morada y por la sistemática ocultación de información, las excusas y las mentiras vertidas por esta persona, provocando la pérdida absoluta de confianza por parte de la Asamblea.

Por lo dolorosa que para todas nosotras ha resultado esta situación, y tras la decisión de expulsión que hemos tomado, queremos zanjar este asunto sin entrar en más valoraciones. Consideramos que una vez aclarada esta cuestión, cualquier tipo de comentario puede perjudicar una lucha que está basada en la confianza, la responsabilidad y el apoyo mutuo.

Asamblea de Oficina de Vivienda de Madrid

Este barrio no será gentrificado. Charla sobre okupación y gentrificación en el EKO

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La lucha contra la gentrificación es una lucha por la ciudad. De un lado, el sistema capitalista trata de imponer un modelo de ciudad acorde a sus intereses, que no son otros que el aumento constante de la tasa de beneficio mediante la explotación, la especulación y la mercantilización de cada vez más aspectos de nuestra vida. Del otro, aquellos habitantes de la ciudad que se niegan a ver cómo los barrios en los que viven son convertidos en lugares donde lo único que importa es la circulación de mercancías. De un lado la dominación, del otro los que la resisten.

Para imponer su modelo de ciudad, una de las herramientas clave del sistema es la gentrificación, un proceso de transformación urbana que consiste en la expulsión de los habitantes originales de un barrio céntrico para sustituirlos por población con un mayor poder adquisitivo. Esta maniobra permite especular con los locales comerciales, los solares y las viviendas de esa zona, que sufren una importante revalorización. Así, los vecinos originales del barrio son expulsados a la periferia, normalmente a ensanches y urbanizaciones que además sirven mucho mejor a las necesidades de control social que las calles pequeñas y laberínticas del centro. Sin embargo, la gentrificación puede ser resistida, y una de las herramientas para hacerlo es la okupación, que impide que la vivienda sea convertida en mercancía. Un buen ejemplo es lo sucedido en el barrio de Tetuán, que, a pesar de estar al lado de una de las zonas más caras de Madrid, ha aguantado la gentrificación en plena burbuja inmobiliaria en parte gracias al fuerte movimiento de okupación que se dio durante los años noventa.

En nuestra charla analizaremos la okupación como herramienta de lucha contra la gentrificación y profundirazaremos en el ejemplo de Tetuán, donde además recientemente hemos asistido a luchas muy relacionadas con este proceso, como lo sucedido en Ofelia Nieto 29 o el edificio okupado por el movimiento neonazi. Desde Oficina de Vivienda os invitamos a venir a nuestra charla el domingo 12 a las 11.00 y a participar en las jornadas que se celebrarán a lo largo de todo el fin de semana con compañeros de todo el Estado, organizadas por la Universidad Popular de Carabanchel.

La lucha por la vivienda es también una lucha contra el urbanismo salvaje que busca la imposición de los intereses de unos pocos a costa de los de todos. La ciudad, como la vivienda, es de quien la habita. Nuestros barrios no serán gentrificados.

 

Más información:
https://www.facebook.com/events/1476811532591740/permalink/1476811535925073/

http://eslaeko.net/2014/09/jornadas-upca-luchas-contra-la-gentrificacion/

No somos delito. Somos resistencia #Las12delPatíbulo

El 29 de noviembre de 2013 se presentó ante el Consejo de Ministros el Anteproyecto de Ley Orgánica para la Protección de la Seguridad Ciudadana, también conocido como Ley Anti-15M o Ley Mordaza. Su objetivo es erradicar cualquier acto de protesta, desobediencia o resistencia civil por pacíficos y democráticos que sean sus métodos. En este sentido es evidente que el deseo legislador se encamina sobre todo a contrarrestar la fuerte contestación social que se está dando en algunos ámbitos y recortar y controlar otros que ya en la anterior legislatura o en la actual se han visto golpeados duramente. Hoy recordamos al gobierno que #NoSomosDelito

Uno de los ámbitos que evidencian de forma clara las profundas desigualdades que se están cronificando como forma “válida” para que unos puedan “salir de la crisis” a costa de una inmensa mayoría es la vivienda de la que se ve desposeída la clase trabajadora. Es precisamente por ser la vivienda una necesidad básica que entorno a este derecho se han sumado algunas de las mayores fuerzas de los movimientos sociales y la sociedad civil en su conjunto pues quedarse sin techo supone una barrera infranqueable e inadmisible. El movimiento #StopDesahucios (asambleas, pahs, asociaciones…) es por ello blanco de los dardos del poder financiero, Congreso de los Diputados mediante.

El poder financiero se ha anclado en la especulación inmobiliaria como a un clavo ardiendo. Lo saben, saben que todas necesitamos un techo donde cobijarnos, pero también saben que somo más, estamos mejor organizados y tienen miedo. En ese sentido uno de los lemas recurrentes del 15M se ha hecho completamente realidad: “el miedo ha cambiado de bando”. Pero el 1% no está dispuesto a regalar sus privilegios y está desplegando todos sus recursos contra la población.

El 24 de julio de 2013, decenas de antidisturbios llegaron a la calle Unanimidad 35. Allí se encontraron a decenas de personas, que protestaban contra el tercer intento de desahuciar a Susana, Ángel y sus dos hijos menores.  Las detenciones que finalmente se realizaron aquel 24 de julio totalmente arbitrarias son uno de los motivos por los que tanto la ley mordaza como la reforma del código penal son inasumibles para la sociedad civil. No sólo porque en muchos puntos viola directamente la consitución (caduca y lisonjera), sino porque el Estado (por definición represor) y el pueblo (soberano siempre) tienen intereses diametralmente opuestos en la actualidad y por tanto el primero pretende que desaparezca toda garantía judicial y sea la policía quien actúe de oficio a modo de fiscal, juez y verdugo. Pero además del afán recaudatorio (ridículo pues difícilmente se puede esquilmar más a la población) hay una intención de búsqueda del refuerzo de la autoridad, para ello el Estado y sus amigos: banksters, fondos buitre, consejeros y demás gente de “bien” justificarán toda su actuación en nombre de nuestra seguridad, y en nombre de ella valdrá todo desde pararte por la calle o en el portal cuando vuelvas a tu casa tras acudir a una manifestación o stopdesahucios hasta intimidarte en el trabajo o en tus ámbitos familiares.

Por eso no quieren que haya un juez que pudiera (si tienen mala suerte) hacer valer la verdad, por eso en el caso de que puedas recurrir o hacer valer mínimamente tus derechos ya no se te juzgará mediante el código penal (siempre más garantistaque el derecho civil o el administrativo) sino que será la propia administración (contra la que precisamente te manifestas y protestas) quien pasará a juzgarte. Podemos asegurar sin exgaerar que la aprobación de la reforma del código penal junto con la nueva tipificación de falta de otros supuestos delitos menores en la Ley de “Seguridad” Ciudadana” no es sino la desrregularización de la justicia (que sumado a las tasas judiciales deja en desamparo total a aquellos que tengan menos recursos económicos). Este proceso de desigualdad es análogo sino copia exacta de la forma de actuar contra la economía social y el esfuerzo de la clase trabajadora. No quieren normas de convivencia quieren dictar las reglas del juego sin negociación, sin mediación o dialogo alguno y si protestas te expulsan, te excluyen, y si te quejas, te golpean, y si insistes te multan y si no amedrentas, te encierran.Pero somos muchas y no hay cárceles suficientes para esconder toda la miseria que están generando.

La estafa continua, la lucha sigue. Ni casas sin gente, ni gente sin casas.

Las 12 del patíbulo

LAS 12 DEL PATÍBULO

Juicio contra doce personas arrestadas durante el desahucio de #SusanaSeQueda en Villaverde.

CONCENTRACIÓN DE APOYO

Lunes 13 de octubre, 9:30, frente a los juzgados de Plaza de Castilla

JUICIO 1

Esta es la historia de doce personas, que serán juzgadas el próximo 13 de octubre. ¿El motivo? Tratar de evitar, por medios pacíficos, que una familia se quedase en la calle.

El 24 de julio de 2013, decenas de antidisturbios llegaban a la calle Unanimidad 35 cuando aún no había despuntado la luz del día. Allí encontraron a decenas de personas, que habían pasado la noche en vela, para protestar contra el tercer intento de desahuciar a Susana, Ángel y sus dos hijos menores.

¿Qué derecho venía a defender la policía? El derecho del Ayuntamiento de Madrid – a través de la Empresa Municipal de la Vivienda – a dejar vacío uno más de sus pisos. El derecho a desalojar violentamente una casa, dejar a sus ocupantes en la calle y colocar una chapa metálica para asegurar que nadie más pudiese utilizar ese inmueble. El derecho a mantener una vivienda pública – pagada y mantenida por toda la ciudadanía – cerrada, vacía y sin vida.

Nada más llegar, los antidisturbios comenzaron a retirar violentamente a las personas agrupadas en la entrada del portal. Al llegar a la escalera, amenazaron a los allí concentrados con “tirarles por la ventana” y emplear toda la fuerza necesaria para acceder al inmueble. Mientras arrancaban una a una a las personas del suelo, reían y proferían insultos racistas: “¿Por qué ayudáis a unos gitanos? ¿Qué os importa a vosotros esta gentuza?”. Los gritos de dolor de quienes eran agredidos para arrastrarlos se mezclaban con el pánico de Susana, que veía cómo la gente estaba siendo golpeada por sentarse en la puerta de su casa.

Aunque las personas que se agolpaban en las escaleras comenzaron a bajar por su propio pie, la presión policial no cesó. El mando azuzó personalmente a los agentes para que agarrasen, empujasen e identificasen a cada persona que descendía. Entonces comenzó a burlarse, con expresiones como “mírales que valientes”, “¿por qué no resistís ahora?” o “venga, que os habéis ganado ya el aplauso de vuestros compañeros”.

De las personas que se encontraban en el interior del portal, un grupo de unas veinticinco – seleccionadas arbitrariamente – fueron retenidas en el patio interior del edificio durante casi dos horas. En este momento, fue cuando el mando policial desplegó toda su sorna, su cinismo y su racismo. A las personas que permanecían cerca de los retenidos en señal de apoyo, les gritó: “no pretendáis llevaros el mérito de ser detenidas ahora, que vuestros compañeros por lo menos se han ganado los aplausos”. Amenazando con detener a los presentes, les dijo que “el calabozo está lleno de moros, negros y gentuza, que la gente como vosotros lo pasa mal allí”.

Tras una larga espera, el grupo fue conducido a comisaría, la mitad para ser identificados y once personas en calidad de detenidas – seleccionadas, también, de forma arbitraria-. ¿Cuál fue el objetivo de las detenciones una vez ejecutado el desahucio? Sencillamente, infringir un castigo ejemplarizante a una parte del grupo solidario de manera aleatoria. Las humillaciones continuaron durante el traslado y a una mujer joven la dijeron que “no le ponían las esposas por si acaso le gustaba”.

Durante las horas que duró la detención, un grupo de personas permaneció en las puertas de la comisaría de Usera, esperando y dando ánimos a los arrestados. Pero las Unidades de Intervención Policial no estaban dispuestas a dejar que esta concentración se desarrollase con tranquilidad. En lugar de ello, arrastraron, golpearon y detuvieron a una mujer de 50 años, amenazándola además con expresiones como “me he quedado con tu cara y te la voy a romper cada vez que te vea”.

La violencia policial sin sentido y las detenciones gratuitas, forman parte del mensaje que la Empresa Municipal de la Vivienda lanza a todos los madrileños. Aunque el Ayuntamiento mantenga centenares de viviendas vacías, quien se atreva a habitar una de estas casas verá caer sobre sí todo el peso de la represión. Mientras miles de familias en nuestra ciudad siguen sin tener acceso a una vivienda, la EMVS vacía violentamente bloques enteros para malvenderlos a fondos buitres. Para garantizar una suculenta inversión al capital especulativo, nuestro gobierno municipal emplea sus recursos en desatar la violencia y la represión contra sus ciudadanos. Los buitres por encima de las personas.

Si crees en la justicia, si consideras que detener un desahucio de una familia sin recursos no debería ser ilegal, te esperamos el lunes 13 de octubre desde las 9:30 en los juzgados de Plaza de Castilla.

¡Absolución para las 12 del patíbulo!

¡Parar desahucios no es ilegal!

#NoSonOkupasSonNazis

El día 18 de agosto, el grupo neonazi Movimiento Social Republicano (MSR) publicaba en las redes sociales la entrada en un edificio abandonado del barrio madrileño de Tetuán y su intención de convertirlo en un centro social que atendiese a personas necesitadas. Eso sí, siempre que fuesen de raza blanca y nacionalidad española. La apertura de un centro de esas características en el distrito con más población migrante de Madrid y la oposición que generó entre los vecinos atrajo la atención de la prensa, sobre todo a partir de la masiva manifestación de rechazo que se celebró el mismo día de la inauguración del centro, el 30 de agosto. Desde entonces, ha sido frecuente ver como la prensa se refería al centro como un “edificio okupado” y a los miembros del grupo neonazi como “okupas”, en un error que luego se repetía en las redes sociales. La prensa asimilaba así este centro como el movimiento de okupación, que siempre ha tenido entre sus principales objetivos la recuperación de edificios abandonados para convertirlos en viviendas y centros sociales.

Esta asimilación era falsa, pero la realidad importaba poco. Presentar el centro del MSR como parte del movimiento okupa perseguía un objetivo muy concreto: reducir el problema a un enfrentamiento entre bandas. Un problema social y político tan profundo como es el asentamiento de un centro que promueve la discriminación y el odio racial quedaba reducido a una pelea entre “ultras de distinto signo”, como titulaba el ABC en una noticia del siete de septiembre. Poco importaba que el centro del MSR no tuviese nada que ver con el movimiento de okupación ni en sus ideas, ni en sus objetivos, ni en su forma de funcionamiento: lo importante era transmitir la idea de que todos los okupas son violentos y generan problemas. Sin embargo, pasaban por alto lo más importante: no son okupas.

Manifestación contra el MSR 30 Agosto 2014 (Foto Dissopress)

Manifestación contra el MSR 30 Agosto 2014 (Foto Dissopress)

No apuntalaremos vuestras ruinas: el movimiento de okupación

El movimiento de okupación como lo conocemos hoy surge en el Estado español a finales de los años ochenta. Es entonces cuando aparecen los primeros centros sociales autogestionados, edificios abandonados que se recuperan para darles un uso colectivo. Fábricas abandonadas, naves vacías y edificios públicos en desuso comienzan a ser utilizados como lugares donde los vecinos del barrio y los miembros de distintos colectivos se reúnen para hacer actividades de todo tipo, desde ver una película a participar en un taller. Edificios destinados a convertirse en un montón de ruinas pasan a ser lugares del barrio y para el barrio. Frente a los escombros, la vida.

Pero la okupación no es solo una respuesta a una necesidad concreta. Los centros sociales autogestionados no buscan únicamente luchar contra el abandono de los barrios por parte de las instituciones. Al okupar un edificio abandonado se está cuestionando un modelo de ciudad en el que solo cabe la especulación o los escombros, pero no solo eso. Mediante la recuperación de edificios, la okupación cuestiona también dos pilares básicos del sistema capitalista: la propiedad privada y las leyes que lo protegen. Desde pequeños se nos enseña a valorar la propiedad privada y a considerarla un derecho básico, derivado del trabajo: cuanto más trabajes, más propiedades podrás tener. Sin embargo, pronto nos damos cuenta de que esa relación es ficticia, de que las jornadas de ocho o diez horas diarias apenas nos permiten llegan a fin de mes y de que después de cuarenta años de trabajo la única propiedad que tenemos es un piso de sesenta metros cuadrados en el extrarradio, eso si hemos tenido suerte y hemos conseguido acabar de pagar la hipoteca. Y si esa relación es ficticia, también podemos pensar que la elevación de la propiedad privada a derecho básico es igualmente falsa. Es más, casi parece más bien propaganda de quienes sí tienen propiedades, y no de quienes lo único que tenemos es una hipoteca –es decir, una deuda-, o muchas veces ni eso. Mantener un inmueble cerrado excluyendo a los demás de su uso cuando el propietario no lo está utilizando ni lo necesita no es legítimo ni respetable. Permitir que haya edificios abandonados cayéndose a pedazos mientras existen necesidades en los barrios por tener un simple papel de propiedad es cruel e injusto. La okupación reconoce y respeta la posesión (esto es mío porque le doy uso), pero no la propiedad (esto es mío aunque quiera destrozarlo, acapararlo o convertirlo en un montón de escombros). Así, al cuestionar las relaciones de propiedad, el movimiento de okupación cuestiona también las relaciones de dominación que permiten que unos acumulen propiedades y otros no tengan nada, que haya gente sin casa y casas sin gente. Al luchar contra la dominación, lucha por una sociedad más igualitaria y más justa.

Racismo y exclusión: el MSR

Uno de los vecinos de Tetuán agredido por los Nazis

Uno de los vecinos de Tetuán agredido por los Nazis

Sin embargo, nada de esto lo encontramos en el centro del MSR. La ideología neonazi que defienden sus miembros no solo no quiere acabar con las relaciones de dominación basadas en la propiedad y el dinero, sino que además promueve otras basadas en la raza. No solo creen que las personas deben ser excluidas en función de su clase social, sino también en función de su color de piel. La utilización de la estrategia de la ocupación de un edificio no se basa en un intento de acabar con la dominación, sino de hacerla más fuerte. Para un grupo neonazi como el MSR, la ocupación es solo una forma de vender una ideología racista, de enmascarar lo que en realidad es solo odio y exclusión. Copian la apariencia de un centro social autogestionado pero lo dotan de unos contenidos completamente opuestos: donde debería haber igualdad hay exclusión, donde debería haber solidaridad hay jerarquía, donde debería haber apoyo mutuo hay asistencialismo, y donde debería haber libertad hay dominación. En la medida en que excluyen a muchos de sus vecinos, un centro de ideología neonazi nunca puede ser algo del barrio y para el barrio. Únicamente puede ser un lugar de difusión de ideas racistas en el que, con suerte, algún día repartan bocadillos a los que consideren merecedores de ello. Cuando no haya esa suerte, sus miembros darán palizas a vecinos que sean objeto de su odio, como de hecho ya ha sucedido en Tetuán.

Además, un centro como este no solo no cuestiona el modelo de ciudad existente, sino que ayuda a consolidarlo. Permitir un foco de conflictividad en un barrio con el objetivo de deteriorarlo es una estrategia de gentrificación de manual. Cuando ese deterioro se consolida –por ejemplo porque hay palizas frecuentes a la población migrante-, los vecinos que habitan el barrio lo abandonan. De esa forma, los especuladores pueden hacerse con sus casas a un precio muy bajo, derribarlas y construir viviendas mucho más caras. En un barrio como Tetuán, situado a cinco minutos andando de la zona más cara de Madrid, el centro del MSR es una oportunidad perfecta para deteriorar un barrio que hasta ahora no había tenido problemas de convivencia. Esto no quiere decir que el ayuntamiento o los especuladores hayan dados las llaves a los neonazis del MSR, pero sí que estos hacen un papel que les resulta útil.

Esta complicidad con los intereses de la dominación, unido a la difusión de la ideología neonazi y la práctica del racismo y la exclusión hacen que el centro del MSR deba ser considerado algo completamente opuesto a los centros sociales autogestionados que pertenecen al movimiento de okupación. Las ideas discriminatorias y xenófobas que promueven no tienen cabida en Tetuán ni en ningún otro distrito de Madrid. Los vecinos ya han demostrado su rechazo a la apertura de este centro y no pararán de oponerse a él hasta que se cierre de forma definitiva. Los miembros del MSR han ocupado un edificio, pero no son okupas: son nazis.

¡Fuera racistas de nuestros barrios!

Con machismo, no hay lucha

Hace ya tres años que nacía Oficina de Vivienda de Madrid. Desde entonces se han parado cientos de desahucios, se han conseguido daciones en pago y se ha realizado un trabajo de empoderamiento mutuo que pasa por reconocernos entre todas como afectadas y luchar por nuestros derechos. A lo largo del mes de agosto hemos visto, casi a diario, como las mujeres son asesinadas por el simple hecho de ser mujeres en un mundo machista.

Cuando luchamos por una vivienda digna para todas, lo hacemos convencidas de que otra sociedad y otro sistema político es posible y necesario. Sin embargo, por muchos desahucios que paremos, no podremos avanzar mientras no exista la firme voluntad desde todos los movimientos sociales de hacerlo combatiendo el machismo. Son ellas, nuestras compañeras, las que no pueden seguir luchando en solitario. Su lucha y su victoria, será la de toda la sociedad.

En la lucha por la vivienda hemos conocido a muchas mujeres luchadoras, mujeres valientes, sin miedo, que han plantado cara a la especulación urbanística, a las políticas sin sentido, a los que “sólo cumplen órdenes”. Mujeres que, lejos de ser víctimas, se convierten en un ejemplo a seguir. Compañeras activistas que pasan la noche antes de un desahucio acompañando, compañeras que ponen su cuerpo y su rabia para frenar lo que muchas veces es inevitable.

Son esas compañeras las que, en demasiadas ocasiones, tienen que luchar solas para que los demás nos enteremos de que “No es No” o de que el machismo mata. El pasado mes de agosto hemos visto la cara más repugnante del machismo y más de 40 mujeres han sido asesinadas en lo que va de año.

La respuesta feminista se organiza, pero no tiene sentido que desde los distintos frentes (Vivienda, Educación, Sanidad, Precarias etc) no se haga frente común y público ante estos ataques. Las actitudes machistas –de la índole que sean- no pueden ser permitidas en ningún espacio, no pueden esperar a ser combatidas y es responsabilidad de todas avanzar hacia el Feminismo.

No podemos permanecer en silencio. Basta de violencia machista.

El despido de Amaya es declarado improcedente por el Juzgado de lo Social

El Juzgado de lo Social nº 2 de Madrid, en sentencia de 27 de junio, ha establecido que el despido de Amaya por Konecta “debe considerarse no ajustado a Derecho”, declarando así la improcedencia del mismo.

El motivo de la improcedencia es la mala fe de la empresa, que contabilizó como bajas dos visitas al médico de Amaya, reconocidas por el convenio colectivo como horas retribuidas para acudir a la consulta. Aunque el despido de Amaya estuvo motivado por su ausencia durante el día de su desahucio y los siguientes, Konecta no podía despedirla nada más reincorporarse al trabajo. Para proceder a su despido tenía que aguardar hasta konecta-exterior-300x200que Amaya superase el umbral del 20% de ausencias durante dos meses consecutivos. La oportunidad se presentó en octubre – el mes siguiente del desahucio – cuando faltó al trabajo dos días separados por encontrarse enferma y acudir a la consulta médica. Ambas ausencias debían haberse contabilizado como visitas al médico, contempladas en el convenio colectivo de “contact center” hasta un máximo de 35 horas al año. La empresa, sin embargo, ya sabía que quería despedir a Amaya y actuó de forma premeditada, exigiéndola que (en lugar del justificante) aportase en ambas ocasiones un parte de baja y un parte de alta en el mismo día. ¿Por qué querría una empresa que una trabajadora que falta un solo día por enfermedad común pida el alta y la baja? ¿No es acaso un sin sentido? No lo fue, si tenemos en cuenta la mala fe de Konecta. Al contabilizar esos dos días de visita médica como bajas, Amaya supero el 20% de ausencias justificadas y pudo ser despedida.

El juez, sin embargo, establece en su sentencia la ilegitimidad de esta artimaña. La propia empresa demandada “ha reconocido que en los cálculos indicados en la comunicación de cese sobre días de ausencia de la trabajadora no ha excluido las 35 horas retribuidas al año a que los trabajadores tienen derecho para asistir a consulta médica”. Konecta hizo mal las cuentas a sabiendas y despidió a Amaya de forma improcedente.

A pesar de la victoria que supone esta declaración de improcedencia, la sensación que nos queda es agridulce. Según la sentencia, Konecta puede elegir entre readmitir a Amaya (cosa que, por supuesto, no hará) o pagarle una indemnización ridícula. El despido es improcedente, pero a Konecta le sale gratis saltarse la ley. Gracias a las sucesivas reformas laborales que han pisoteado los derechos de las trabajadoras, cualquier empresa puede despedirnos si superamos un 20% de ausencias justificadas en dos meses. Da igual que tengas una enfermedad o un familiar muriéndose, que atravieses por una depresión o te acaben de desahuciar. No importa que todas y cada una de tus ausencias esté plenamente justificada y debidamente acreditada. La empresa puede coger la calculadora, hacer las cuentas y despedirte si atender al motivo de tus ausencias. Porcentajes, números fríos, que te dejan en la calle.

“El contrato podrá extinguirse […] Por faltas de asistencia al trabajo, aun justificadas pero intermitentes, que alcancen el 20% de las jornadas hábiles en 2 meses consecutivos, siempre que el total de faltas de asistencia en los 12 meses anteriores alcance el 5% de las jornadas hábiles, o el 25% en 4 meses discontinuos dentro de un periodo de 12 meses”. konecta interior

Éste es el artículo 52-d) del Estatuto de los Trabajadores. Esta es la guillotina que pende sobre nuestros cuellos, amenazando con dispararse cada vez que nos ponemos enfermas. Esta sopa de números, esta fórmula matemática, permite que cualquier empresa haga cuentas para dejarnos en la calle. Y si las cuentas no salen, siempre se puede hacer trampas como ha hecho Konecta. La legislación laboral garantiza que la empresa siempre gane.

Estamos contentas con una sentencia que nos dice lo que ya sabíamos: el despido de Amaya no está ajustado a derecho. Pero nada dice la sentencia de la situación que atravesó nuestra compañera ni del motivo que la llevó a ausentarse. Porque aquellos días que Amaya estuvo en estado de shock después de que más de cien antidisturbios la echasen de su casa, no son para el juez más que números en un papel. Cuentas que salen, o no salen.

A nosotros, desde luego, no nos salen las cuentas. Y sabemos que la gran victoria de Amaya no ha estado en esta sentencia, sino en la campaña que ha mantenido a Konecta contra las cuerdas durante meses, impulsada por la acción directa y el apoyo mutuo. Estas son las armas de las trabajadoras, frente a una legislación laboral que las convierte en mercancía intercambiable sujeta a cálculos numéricos.

Que la justicia contra Konecta no venga de los tribunales. Que venga de las calles, de la autoorganización de sus trabajadoras y de la acción directa.

Esto es sólo el principio.